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Indicadores de abuso sexual en los niños

Manuel Candia Leiva     
 18/01/2017

Según el Ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables (MIMP) 1 de cada 10 niños y adolescentes en etapa escolar sufre algún tipo de abuso sexual, desde insinuaciones, tocamientos hasta violaciones. A pesar que es una problemática delicada es importante prestar atención a estas cifras como forma de prevenir que sucedan.

 En algunas ocasiones las víctimas no llegan a reportar lo sucedido hasta la segunda o tercera ocasión que sucede, si es que finalmente llegan a comunicarlo.

Pero, ¿Qué es lo que impide a un niño comunicar lo que sucede a sus padres o adultos de confianza?

-En principio hay mayor probabilidad de que el abuso sea realizado por algún miembro cercano a la familia, ya sea un familiar o amigo. Por lo que, ante la imagen de dependencia que se les inculca a los niños ante la autoridad del adulto, hace que el menor sienta que debe obedecerlo, lo cual permite al abusador manipular sin la necesidad de utilizar violencia física.

-Otro motivo por el cual una víctima puede callar o negar lo ocurrido, es por temor a alguna consecuencia negativa para sí, por el afecto que pueda tener ante el abusador en los casos que son familiares (como padres, tíos, etc.), o por el temor a que no se le crea.

Debe agregarse que a pesar que la relación y comunicación padre-hijo sean adecuadas, hay una dificultad en poder comunicar aquello que genera vergüenza, o de lo que se siente culpa o responsabilidad.

Entonces como padres o personas cercanas a un niño, ¿Cuáles son los indicadores a los que debemos estar atentos? 

De la siguiente lista no se debe considerar a un indicador de forma aislada sino a la presencia de varios en conjunto como la posibilidad de que se esté llevando o el menor haya sufrido un abuso de tipo sexual, ya que individualmente cada indicador puede ser consecuencia de algún otro tipo de problema que esté experimentando el niño.

Estas se basan en cambios repentinos o drásticos en su conducta y/o estado físico de salud:

-Se presenta desde picazón, rasguños, dolor hasta sangrado en la zona de los genitales, el ano o la boca del niño. Además, pueden presentar rastros de semen o el contagio de unaenfermedad de transmisión sexual.

-El niño experimenta descontrol de sus esfínteres, miccionando de forma involuntaria al momento de dormir o alrededor del día.

-Empeora el desempeño en el ámbito escolar, teniendo un rendimiento académico por debajo de lo usual.

-Posee dificultad o incomodidad al momento de caminar o sentarse.

-El niño presentacomportamiento, conocimiento o interés sexual inadecuado para su edad. Esto puede manifestarse en (1) un comportamiento de tipo seductor con otros niños o adultos, (2) por utilizar un vocabulario o términos impropios de su edad, o representándolo mediante sus bromas, juegos o dibujos. Además, (3) en caso de púberes o adolescentes puede presentarse conductas promiscuas o a su vez abuso a niños pequeños.

-Por el contrario, es posible que el niño rechace todo tipo de expresión de su sexualidad. Se han encontrado casos de niñas que luego de sufrir una insinuación de tipo sexualno deseaban que su cuerpo cambie por temor a despertar interés en otras personas.

-También, el niño puede desarrollar temores o miedos en general, este puede ser dirigido hacia los adultos, incluyendo a los padres o a algún miembro de la familia; o hacia determinados objetos, animales o momentos como por ejemplo: la oscuridad.

-El niño puede cambiar a un comportamiento más tímido con los demás o dependiente hacia los padres. En otras palabras el niño adopta el comportamiento que tendría uno más pequeño.

-El estado de ánimo cambia a uno depresivo, tendiendo a llorar frecuentemente ante situaciones afectivas o eróticas, o sin motivo aparente. Pudiendo llegar a presentarse conductas auto-lesivas.

Otra forma de expresión de un estado de ánimo depresivo es mantener una actitud agresiva la mayor parte del tiempo, que puede llegar a manifestarse en conductas consideradas delictivas (robo, peleas, etc.). En el caso de púberes o adolescentes, estos pueden presentar consumo de alcohol y drogas.

Finalmente, se debe recordar que una de las formas de prevención es desarrollar una buena comunicación con los hijos, no permitiendo que ningún tema sea tomado como tabú y recordarles que sus padres siempre pueden ayudarles. Además, de siempre prestarles atención para notar rápidamente los indicadores mostrados y poder alejarlo de la persona o ambiente nocivo.

En el caso llegue a pasar un abuso, ¿Qué se debe hacer?

Es importante la forma en cómo el adulto ayuda al niño a procesar el suceso, ya que dependiendo de la edad el menor podría no entender lo ocurrido. 

Por lo que, se recomienda que los padres o el adulto que se percate de un abuso pueda asesorarse sobre cómo actuar frente a ello, tanto del aspecto legal como emocional, siendo importante ayudar al niño a comprender que lo sucedido no ha sido lo correcto pero que se encuentra protegido.

 

Entidades y números para atención, denuncia o asesoría:

MAMIs (Módulos de atención al maltrato infantil del MINSA) ubicados en los centros de salud

MIMP, línea 100. Brinda atención y orientación respecto a la violencia familiar y abuso sexual. 

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